Promociones


PRESENTACIÓN CARPETA Nº 14:

El estado de la prensa

Como bien simbólico, la producción de la información ha padecido una evolución pareja a la de los bienes materiales: desmultiplicación de la producción, serialización del producto, estandarización de los gustos del público. En los medios escritos se mantiene un modelo informativo de prensa que viene a estar representado por publicaciones como El País o Le Monde, aunque aparecen otros patrones y rivales que pueden poner en peligro esta hegemonía. Sin que exista una guerra de audiencia comparable con la que impera en los medios audiovisuales, la prensa diaria es sin embargo cada día más sensible a la ley del mercado.

La información hoy no tiene sólo un valor de uso; lo tiene también de intercambio: vivimos en una sociedad de ?comunicación?, donde el susodicho intercambio ha llegado a ser objeto de marketing. Se vende comunicación, se hacen campañas de ?imagen?. La información es un producto más en este régimen generalizado de comunicación masiva. En esta Carpeta hemos analizado el modelo informativo actual desde una vasta pluralidad de enfoques que abarcan los mecanismos de producción de la noticia (poder y grupos) hasta la manera en que se percibe el producto (discursos y formas), pasando por la incidencia de la información en la opinión pública y su viabilidad como agente de cambio. ALBERTO MONCADA (Luchas de poder en los medios de comunicación) hace hincapié en los cambios estruturales ocurridos en la prensa: americanización de los medios, concentraciones multimedias, transformación de la información en entretenimiento; esto es, un modelo de producción de la información en el que priman los condicionantes financieros (diversificación del accionariado) y que corre el riesgo de diluir la identidad y tradición artesanal del oficio y, por consiguiente, su independencia con respecto al poder político y a los grupos industriales. ENRIQUE BUSTAMANTE (La prensa como epicentro. Hacia un modelo multimedia) analiza la prensa como epicentro de un proceso general de concentración y diversificación de los medios de comunicación, que se ha acelerado en España durante los últimos años y ha desencadenado la constitución de grupos multimedias con la llegada de nuevos actores económicos no ?mediáticos? (Banca, Once, grupos editoriales). Este proceso es responsable de una cierta desregularización en la comunicación y la cultura, ya que se erige como artífice de una contaminación de los medios audiovisuales hacia los escritos. ANTONIO ESPANTALEÓN PERALTA (El País, el cambio político), centrándose en la experiencia del rotativo madrileño El País, estudia, a partir de sus editoriales, el papel desempeñado por dicho periódico en el paso de la dictadura a la democracia, asumiendo una transición desde el poder y sin rupturas dramáticas mucho antes de que los socialistas gobernaran. Este papel ha sido posible mediante la conformación de una opinión pública favorable al ?cambio?, y ello ha hecho, en consecuencia, que se haya erigido en portavoz de la colectividad, actuando como ?intelectual colectivo? (Aranguren) y dotando de legitimidad a la transición política.

Otro cambio -dentro de ?cambio?-, otra alternativa frente a El País, quiso estar protagonizado por Liberación. JAVIER ORTIZ (Liberación, frustrada y frustrante) se detiene en su escrito en la corta (pero agitada) vida de este diario, criticando la carencia de estructura empresarial desde el punto de vista económico y administrativo (igualitarismo absoluto, excesivo asambleísmo, pésima política publicitaria). A ello se añadieron problemas técnicos, de impresión y distribución, amén de diversas contradicciones internas derivadas de la falta de cohesión ideológica; ésta dio lugar a un producto informativo algo caótico que no supo competir con la prensa existente. Como contrapunto a los artículos anteriores, se incluye una entrevista con AGUSTÍN GARCÍA CALVO (La posibilidad está abierta) donde además de analizar el papel que juegan los Medios de Formación de Masas (y no medios de comunicación), reflexiona sobre la posibilidad de que surja un periódico radicalmente diferente. Seguidamente se publica un texto elaborado por la redacción de Liberación (Liberación: un espacio ideológico. Entre lo lúdico y la mística de lo reprimido) -que no llegó a ver la luz, por coincidir con la etapa final del periódico-, en el que se exponen los propósitos y el ideario de una empresa que, pese a los errores en que incurrió, merece un espacio de reflexión por cuanto trató de afrontar un proyecto no delimitado por el mercantilismo totalitario que nos invade y la huera ideología que ello comporta. En este sentido ROSSANA ROSSANDA, una de las intelectuales de más prestigio en Italia, fundadora del periódico Il Manifesto, y una de las principales colaboradoras, nos habla en su entrevista Por una prensa alternativa, sobre la necesidad, las posibilidades y problemas de una prensa alternativa. También contamos con una reflexión de JOSÉ LUIS LÓPEZ ARANGUREN, (Prensa y opinión pública), en la cual defiende el papel singular del diario como creador de opinión -y no simple máquina de reproducción de opiniones-, remitiendo a una época en que la prensa de élite estaba vinculada a grupos intelectuales que contaban con sus propias plataformas de opinión, como pudieron serlo la Revista de Occidente, la Editorial Espasa Calpe o el diario El Sol. La prensa entonces intervenía en el debate socio-político e incluso era agente de cambio. En este sentido El País ha podido cumplir la función de ?intelectual colectivo? durante la transición española. ¿Sigue cumpliéndola hoy día? Para el autor, nos encaminamos hacia otra transición que exige una prensa más crítica. SYLVIE MARTIN (Figuras de la alteridad en el discurso de la prensa), refiriéndose a la prensa diaria española de los años 90, se interesa por las representaciones de la alteridad: cómo éstas estructuran el discurso periodístico, contribuyendo a borrar los elementos disgregantes que se dan dentro de una afirmación social de lo homogéneo. A partir del pormenorizado estudio de tres hechos criminales, destaca la remanencia de arquetipos (violencia rural, figura del ?matamoros?, de la víctima sacrificada, de la restauración de la ley) de acuerdo con un relato de orden simbólico que remite la singularidad del hecho a un esquema mítico tendiente a afirmar la perennidad de la ley. Para GÉRARD IMBERT (Los escenarios de la violencia: la información como espectáculo) lo otro es la violencia, la muerte y también las figuras del secreto (lo íntimo, lo inconfesable): hoy la información se ha vuelto un espectáculo en el que prima la categoría de lo violento. Hay, en la representación de la violencia, una ?violencia de la representación?, patente en la prensa sensacionalista, pero que afecta también a la prensa seria; consiste en un juego con los límites de lo decible. La representación recurrente de la violencia instaura verdaderos rituales de muerte que alimentan el voyeurisme social mediante un régimen de sobreinformación, anulan el secreto y generan insensibilidad.

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