Promociones


PRESENTACIÓN CARPETA Nº 3:

El peso de la justicia/2

Demasiadas colaboraciones de interés sobre/contra la Justicia habían desbordado la anterior Carpeta. Sin que sirva de precedente, remachamos ahora el clavo. Como en el número anterior, tampoco en este hemos cedido a la fácil tentación de sumarnos farisáicamente al escándalo provocado por cualquiera de los disparates judiciales que tanto menudean en estas fechas por nuestras tierras. Hacerlo es reforzar la creencia en una idea de la Justicia de la que los tales escándalos no manifestarían sino defectos aún por corregir o aberraciones a eliminar. Sin embargo, es más bien de la radical desconfianza popular hacia la Justicia –sin mirar demasiado cuán justa pueda ser– de donde maman su intención estas páginas: “La Justicia y la Cuaresma, para los pobres son hechas”, “Pleitos tengas, y los ganes”, “Dios nos libre de la Justicia, con verdad o sin ella”...

Frente a una sistema judicial y penal que necesita / crea delitos, culpables, castigos y máquinas burocráticas irresponsables, y que así agrava aún más la mayoría de los conflictos que dice querer resolver, el penalista holandés Louk Hulsman apuesta por La abolición del sistema penal. El autor de “Sistema penal y seguridad ciudadana: hacia una alternativa” (Ariel, 1984) propugna unas formas civilizadas –que no penalizadas– de resolver los problemas entre las gentes: una sociedad sin sistema penal es viable –afirma– porque ya existe.

Paul Ricoeur inicia con La justicia según Aristóteles su colaboración en Archipiélago. En números sucesivos irá esbozando una “Historia de la idea de Justicia” a través de Kant, Hegel y Rawls. La originalidad aristotélica radica en haber construido una idea de Justicia tomada –como también su teoría de la moneda– de la teoría matemática de proporciones. El núcleo de la fenomenología hermenéutica del filósofo francés arranca de Heidegger y Gadamer y está contenido principalmente en sus “Le conflit des interprétations (essais d'hermeneutique)” (1969) y “Du texte à l'action (essais d'hermeneutique II)” (1986).

Contra el colaboracionismo implícito en los jurados populares, que se reclaman desde sectores progresistas, arremete Xavier Bermúdez. Y contra los actuales intentos de la Justicia italiana por falsear la historia de los movimientos autónomos de los años 70 alza su voz Renato Curzio en la cárcel de Rebibbia, desde nos remite sus líneas. Fundador de las Brigadas Rojas, encarcelado desde hace más de doce años y vuelto a juzgar esta primavera por el mismo ‘delito’ rebautizado como “insurrección contra el Estado”, Curzio encabeza la hasta ahora denominada área del silencio, que –frente a disociados y arrepentidos pero también frente a los irreductibles en las posiciones de lucha armada– reclama una amnistía para todos y la asunción crítica de la cultura de aquellos años, hoy vencida.

La hispanista americana Lily Litvak ahonda el tema de la delincuencia en el período y los sectores de sociedad que tan certeramente ha venido estudiando en los últimos años en “Transformación industrial y literatura” (Taurus, 1980), “Musa libertaria” (Bosch, 1981), “La mirada Roja” (Serbal, 1988); mientras que el magistrado Víctor H. Marmolejo nos cuenta, en una prosa por otra parte exquisita, los horrores que supone Ser juez en Colombia. El abogado I. Doñate, artífice de la primera sentencia que reconoce en el Estado español un delito ecológico cometido en este caso por la central térmica de Ceres (Berquedá) a causa de la emisión de lluvia ácida, analiza esta cuestión y pone a los ciudadanos y grupos sobre la pista de una tarea urgente de denuncia y resistencia ante la voracidad y gigantismo de un Progreso tan asesino y necio como pagado de sí mismo.

Agustín Gª Calvo discute sobre Justicia y Terrorismo, instituciones ambas en las que observa una significativa similitud. Su diálogo abierto va identificando distintas formas de pena de muerte demasiado cotidianas: los horrores de la normalidad. Una normalidad que, tanto se parece a la paz de los cementerios. Reflexión inagotable la que siguen ofreciendo los “Essais”de Montaigne, de los que recogemos el apartado De la conciencia. Cierra esta Carpeta un recorrido por las distintas Sociologías de la cárcel, donde Fernando Alvarez Una prolonga las reflexiones de su reciente “Sujetos frágiles” (en colaboración con Julia Varela, FCE, 1989), rastreando los varios intentos de legitimación de aquella institución y reseñando alguna de las críticas más lúcidas de que ha sido objeto.

(Como viene siendo habitual, también en esta Carpeta se han acogido las más variadas formas de expresión: del ensayo, en cualquiera de sus vertientes, al testimonio personal, del libelo al diálogo o al reportaje. No creemos que la palabra verdadera sepa de géneros literarios, como tampoco de fechas. Excepcionalmente, alguno de los textos recogidos se escribió hace más de un año –o incluso varios siglos– pero es que tampoco compartimos esa voracidad academicista, informa-tiva o mercantil que al empaquetar la palabra con fecha de caducidad condena a muerte y a historia al libre pensamiento.)

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