Promociones


PRESENTACIÓN CARPETA Nº 53:

Programas de subversión / Sociología crítica

La radicalidad de hoy ha dejado de ser esclava de los hechos. Nos movemos sin la inercia de tendencias y coyunturas, desnudos de coberturas ideológicas. Pero, aun así, sentimos que no todo nos vale. Una subversión carente de horizontes emancipatorios no puede refugiarse en la inocencia de su aspecto lúdico. Si no quiere labrarse su propia impotencia, necesita de un programa. La subversión se expresa, paradójicamente, a través de programas de subversión.

Programas de subversión son todas aquellas prácticas que, contra la separación entre lo público y lo privado, dentro y fuera de una política de movimientos, desertando de las discusiones de la academia y tejiendo una alianza de amigos siempre precaria, articulan espacios de libertad y de vida en los que se puede vivir un antagonismo que no depende de promesas de futuro.

Una subversión que se libera del lastre político que suponen las nociones de alternativa, posibilidad o “mundo otro” (Marina Garcés, “Posibilidad y subversión”) puede empezar a inventar sus gestos y a articular una nueva gramática capaz de sabotear, con la verdad de su vida rota, la movilización total del fascismo postmoderno (Santiago López Petit, “La vida como acto de sabotaje”) y cortocircuitar así la producción de su maquinaria de consenso (Mark Schumacher, “La radicalidad en el gesto”). Es una gramática que okupa el lenguaje mediante una estrategia irónica que lo destituye de su fuerza productiva y de sus dispositivos de control (Wenceslao Galán, “Okupar el lenguaje”); que dibuja en la red circuitos de visibilidad y lagunas de invisibilidad que subvierten los mandatos de la interconexión (Margarita Padilla, “Agujeros negros en la red”); que elabora, en espacios híbridos y mediante agentes inesperados, los antiprogramas que hacen estallar la caja negra de la tecnociencia (Eduard Aibar, “Contra el fatalismo tecnocientífico: programas y antiprogramas”). La realidad actual, enteramente capitalista, está atravesada por una conflictividad difusa y creciente: ¿responde a una disgregación real del propio sistema? (Corsino Vela, “Capitalismo y nuevos enclaves del conflicto”), ¿es el nuevo ciclo de luchas que se gesta en y contra el Imperio? (“El Imperio contraataca”, una entrevista con Michael Hardt), ¿forma parte de la transgresión inherente que, en vez de minar al sistema capitalista, representa de manera obscena la cara oscura del sujeto capitalista “normal”? (Slavoj Zizek, “El club de la lucha: ¿verdadera o falsa transgresión?”), ¿o es la expresión de una potencia creativa y constitutiva del ser? (Raúl Sánchez, “Testaruda potencia. El materialismo creativo contra sus límites”).

Los análisis se multiplican porque la realidad ha multiplicado sus caras. Pero con ella y contra ella, nuestra subversión multiplica también sus programas, hechos de gestos y de palabras. Este dossier, escrito desde la amistad y desde las prácticas compartidas, es una pequeña contribución a ellos.

SOCIOLOGÍA CRÍTICA: TEORÍA Y PRÁCTICA DE LA LIBERTAD

Desde que existe la humanidad, el hambre, la violencia, la enfermedad y la muerte no han cesado de cabalgar sobre la tierra, pero hubo un tiempo no muy lejano en el que los programas de lucha contra la pobreza y el desarrollo del Estado social parecían poder servir de punta de lanza para contener y reducir al mínimo estos desastres. Sin embargo, una vez más, en el interior de las denominadas sociedades del conocimiento retorna la incertidumbre. La sensación de inseguridad y el miedo paralizan las iniciativas sociales progresistas. Urgen por tanto diagnósticos contrastados de los problemas que atraviesan nuestras sociedades, investigaciones sociológicas desmitificadoras en favor de la democratización de la vida social y política.

Hemos intentado reunir en esta carpeta algunos materiales de sociología crítica que sirvan de orientación para avanzar en la reflexión y en la acción con el fin de superar los problemas que nos atenazan. La sociología crítica es una sociología en la que el conocimiento está al servicio de la sociedad, que se vincula de otro modo con ella. Cuando las elites económicas, políticas y militares se convierten en los amos del universo, cuando el imperio del mercado y la racionalidad económica imponen la ley del beneficio a toda costa, cuando florecen los irracionalismos y retornan los fanatismos religiosos e identitarios, es preciso que el desarrollo del conocimiento sociológico promueva la conciencia lúcida y responda a los anhelos de libertad y de fraternidad que están demandando los ciudadanos.

En la denominada sociedad de la información continúan existiendo bastillas, focos de intolerancia, desinformación, estamentos y jerarquías sociales que son incompatibles con los principios democráticos inscritos en las Constituciones. Es necesario objetivar con el mayor rigor posible los espacios de poder, pero también es preciso que nos dotemos de categorías, conceptos, instrumentos y estrategias de observación que nos permitan aproximarnos a “la realidad”, sin olvidar la objetivación de las condiciones históricas y sociales que nos hacen pensar y ser lo que somos. Frente a una creciente sociología al servicio del mercado, frente a tanta ingeniería social camuflada de ciencia social, es preciso desarrollar trabajos analíticos que respondan a las demandas ciudadanas y a las exigencias de la cientificidad. Esperamos que los textos que vienen a continuación sirvan como una caja de herramientas para comenzar a trabajar y que los lectores de Archipiélago encuentren en ellos suficiente energía para proyectar algo de luz entre tanta perplejidad.

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